Escudo

El Moniquí

Hermandad del Cristo de la Columna
  • Fundación:

    Se desconoce (Refundación 1954)
  • Pasos:

    Uno
  • Sede Canónica:

    Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora
  • casa de hermandad:

    Calle Correos, 5

Evolución histórica

Hay tal desconocimiento sobre la historia de esta hermandad que incluso se ha llegado a decir que no existía antes de 1936, lo que no es cierto. Sabemos que participaba en nuestros desfiles de principio del siglo XX. En este momento la referencia escrita más antigua nos la sitúan al menos en 1924 y se la conoce como Señor de la Columna o de los Azotes.

Trono e imagen son destruidos en el verano de 1936, durante la Guerra Civil. En la década de los 50, corre por la mente de los fruteros de la época la idea de reavivar la Hermandad del Cristo de la Columna, y a tal efecto se convoca una reunión en el Ayuntamiento, presidida por el Señor Alcalde D. Antonio Martínez García a la que son invitados varios fruteros: David Aroca Gómez, Sebastián Córcoles Claramonte, Antonio Roldan “Perete”, Antonio Molina Sánchez y Juan “Novias”. En esta reunión se consolida la idea de refundar la hermandad, y es David Aroca quien más ilusión y empeño pone en el proyecto, encargando la nueva imagen al escultor valenciano José Díes López.

La imagen es una talla de cuerpo entero, con un tamaño natural de un metro y setenta centímetros de altura, en madera policromada sobre una peana procesional, con columna baja en la parte derecha, que culmina la parte superior de la cabeza con potencias. Consigue una obra de una gran calidad tanto técnica como estética, donde podemos destacar la gran voluminosidad de los pliegues de la sábana o sudario, que cubre parte del cuerpo del Cristo, así como el marcado perfecto de los músculos y manos, trabajado minuciosamente. La actividad sumisa del cuerpo y la expresividad del rostro, dan una perfecta sensación de sufrimiento. Procesiona por primera vez en la Semana Santa de 1954.

El precio de la obra ascendió a diez mil pesetas, pagadas en varios plazos. Inicialmente se intentó hacer frente a esos pagos, gracias a las aportaciones económicas de los fruteros colaboradores, a razón de la cantidad de fruta que cada uno trabajaba, pero esto no da el resultado apetecido y David Aroca tiene que hacerse cargo de la compra de la imagen y el dinero recaudado en la derrama se aprovecha para pagar la tela de las túnicas y otros gastos. Esta relación del gremio de fruteros con la hermandad da origen a que de una forma intuitiva brote en el pensamiento de las gentes del pueblo el sobrenombre de “El Moniquí” con el que tradicionalmente se conoce.

En un principio los hermanos visten túnicas y capuces de color morado, con adornos de botones y fajín en color blanco. En 1970 se lleva a cabo una renovación del vestuario, se confeccionan túnicas de terciopelo color rojo fuerte, con agremanes y cíngulo en oro viejo. En 1998 los agarraores cambian el capúz por pañuelos de raso en color dorado.

El trono actual es obra de jienense José Miguel Tirao Carpio, y se realiza en dos fases, una primera en la que se desfila con la estructura de madera completa sin tallar, año 2001. Y la segunda y definitiva, en la que el trono desfilará con todo su esplendor, tanto en talla como en policromía. Este momento corresponderá a la Semana Santa del año 2002.

Llama la atención las ramas de albaricoques que se colocan entre las flores que adornan el trono.